LAS BODAS ALQUÍMICAS DE C+R
Atribuido al teólogo luterano Juan Valentín Andrea, nacido en 1586 (también autor de Cristianópolis), las Bodas constituyen un texto básico del movimiento Rosacruz y representa una historia iniciática de belleza y riqueza simbólica inigualables. La influencia del texto de Valentín fue decisiva en la génesis y evolución de las fraternidades esotéricas europeas de los siglos XVI y XVII. No es posible comprender la esencia de ciertos grados de la masonería, por ejemplo, sin haber leído las Bodas Alquímicas de Christian Rosacruz, pues en siete días literarios describe los procesos de la Iniciación y de la Gran Obra.
La forma en cómo el autor aborda el asunto es precisa y armónica, muy nutritiva en detalles y descripciones, y es quizá por eso que haya cautivado a los esoteristas de tiempos posteriores. Una de las virtudes del texto de marras es que a los sentidos alquímico e iniciático se agrega el místico, lo cual otorga a la obra -además de un romanticismo y aires de época- un enfoque que centra su atención, no en los procesos de monjes y religiosos de convento, sino en el retorno a las raíces del "mystikos" que no es otro que el iniciado a los Misterios. Y este misterio no es otro que el hombre mismo, el misterio del hombre interior que a veces es prisionero en una torre y en otras ocasiones deviene cautivo de una serpiente o bien termina siendo reo de un dragón (él mismo).
1616 es el año de su aparición, justo en Estrasburgo. Las Bodas es, como decíamos, una obra fundamental en la literatura alternativa de lo espiritual, al márgen de lo religioso dogmático al mejor estilo del cristianismo oficial, ya romano o ya luterano o calvinista. Las Bodas Químicas, por supuesto, apelan a la Alquimia y no a la Química propiamente dicha, y son mucho más que un tratado hermético; el texto de Valentín raya en una obra multidimensional en la que los conceptos de lo material se salen de sí mismos y oscilan en los símbolos cuya acción y efectos, una vez comprendidos y asimilados, parecen indudablemente impactar en ciertos niveles de percepción que son, en realidad, estados de conciencia superiores al común de los hombres "comunes". Esos estados son los que distinguen al iniciado del "profano" y colocan al hombre en el camino de una comprensión muy distinta de la realidad.
El Arte Real, entendido como los saberes y métodos para salirse el hombre "de sí mismo" por medio de estados superiores de conciencia, logrados por esfuerzo propio (sin drogas o agentes externos), no pueden entenderse sin este texto, lo mismo lleno de una visión alterna de la vida, de Dios y de la condición humana, que de belleza poética. Hablar en y por medio de símbolos es hacer poesía.

Meneame
del.icio.us